NAVIDAD ES HOSPITALIDAD

“…Surge inevitablemente la pregunta sobre qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta. ¿Habría lugar para ellos? Y después nos percatamos de que esta noticia aparentemente casual de la falta de sitio en la posada, que lleva a la Sagrada Familia al establo, es profundizada en su esencia por el evangelista Juan cuando escribe: «Vino a su casa, y los suyos no la recibieron» (Jn 1,11). Así que la gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos?… No hay sitio para él. Tampoco hay lugar para él en nuestros sentimientos y deseos. Nosotros nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles, la felicidad que se pueda experimentar, el éxito de nuestros proyectos personales y de nuestras intenciones. Estamos completamente «llenos» de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros”.

S.S. BENEDICTO XVI
Dic. 24 2012

ORACION POR PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS

Rosa fresca del Tepeyac, florecida en el crudo invierno del Anáhuac, semilla de Evangelio en este Mundo Nuevo; Madre, Salud y Regazo de quienes a ti se acogen, Mujer peregrina llena de Dios, presurosa en las montañas de Judea y presente en las colinas y veredas de nuestra vida toda, atiende a nuestras suplicas.

Ayer te hiciste encontradiza ante Juan Diego, hoy te pedimos que vengas al encuentro de quienes han emprendido jornadas hacia la vida y habiendo dejado tierra, familia y hogar corren presurosos y desconcertados hacia el encuentro de una vida más digna. Señora y Niña Nuestra, intercede ante tu Hijo para que las correrías llenas de incertidumbre de los migrantes y los refugiados, se vean protegidas por la Providencia amorosa del Verdadero Dios por quien se vive.

Que tu corazón maternal alcance del Omnipotente la protección de quienes en camino experimentan la desolación, el abandono y los muchos peligros que les acechan. Que en medio da las dificultades, tu mensaje de amor y comprensión resuene lleno de esperanza en el corazón de quienes sufren las duras pruebas de la migración y el exilio, y que tus palabras confiadas, resuenen en sus corazones lastimados como signo de esperanza:

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?

¿No estás por ventura  en mi regazo? ¿No soy yo tu salud? ¿Qué más has de menester?

P. Miguel Álvarez, cs.

Pedimos Posada

Introducción:
El caminar de Jesús, María y José hacia Belén, la dificultad de encontrar hospitalidad y la alegría de encontrar un humilde hogar para acogerse es el origen a la costumbre de las posadas. Nosotros vamos a acompañar y recordar el drama de los Santos Peregrinos durante estos días.
Pero las posadas no son sólo un recuerdo de lo que pasó en aquel tiempo. La Sagrada Familia también hoy se presenta ante nuestra puerta con el rostro de las personas migrantes, exiliadas, refugiada y deportadas en busca de acogida.
En esta posada, pensaremos en las familias que se ven obligadas a dejar su comunidad, tierra, casa, amistades, sus raíces y todo lo que representa seguridad emocional, económica vivencial… como consecuencia de fenómenos naturales. En quiénes tienen que migrar año tras año, al perder sus casas por deslaves, temblores o inundaciones. Quienes no abrieron su casa en aquel tiempo no recibieron a Jesús. Nosotros lo recibiremos hoy, sólo si lo acogemos en nuestras hermanas y hermanos, especialmente en quienes peregrinan buscando posada en nuestro corazón. Sigue leyendo