AL ADORNAR EL TEMPLO, NO DESPRECIES AL HERMANO NECESITADO

De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre el evangelio de san Mateo
(Homilía 50, 3-4: PG 58, 508-509

¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: Esto es mi cuerpo, y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: Tuve hambre y no me disteis de comer, y más adelante: Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer. El templo no necesita vestidos y lienzos, sino pureza de alma; los pobres, en cambio, necesitan que con sumo cuidado nos preocupemos de ellos. Sigue leyendo

MENSAJE PARA LA 99 JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2013

(Tema: Migraciones: peregrinación de fe y esperanza)

Queridos hermanos:
El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, ha recordadoque «la Iglesia avanza juntamente con toda la humanidad» (n. 40), por lo cual «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (ibíd., 1). Se hicieron eco de esta declaración el Siervo de Dios Pablo VI, que llamó a la Iglesia «experta en humanidad» (Enc. Populorum progressio, 13), y el Beato Juan Pablo II, quien afirmó que la persona humana es «el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión…, camino trazado por Cristo mismo» (Enc. Centesimus annus, 53). En mi Encíclica Caritas in veritate he querido precisar, siguiendo a mis predecesores, que «toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre» (n. 11), refiriéndome también a los millones de hombres y mujeres que, por motivos diversos, viven la experiencia de la migración. En efecto, los flujos migratorios son «un fenómeno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional» (ibíd., 62), ya que «todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación» (ibíd.). Sigue leyendo

MENSAJE DE LA COMISION NACIONAL DE PASTORAL DE MOVILIDAD HUMANA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA, CON OCASIÓN DEL DIA NACIONAL DE LAS PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS 2013

MIGRANTES:

Deportaciones e Indiferencia, una llaga que debe ser sanada

A los estimados hermanos Arzobispos y Obispos, Sacerdotes, Religiosas y Religiosos, Catequistas, Laicos y Laicas comprometidos con el servicio pastoral y con el anuncio de la Buena Nueva de Jesús, y a los hermanos y hermanas y representantes de otras denominaciones religiosas, con un saludo fraterno y con el augurio de todo bien. 
La Iglesia Católica en Guatemala -así como en toda la región Centro y Sudamérica-,  el primer domingo de septiembre de cada año celebra el Día Nacional de las personas Migrantes y Refugiadas. Este año el tema escogido es: “MIGRANTES: Deportaciones e Indiferencia, una llaga que debe ser sanada”.
Es un tema para reflexionar juntos, con una mirada pastoral y solidaria sobre el drama humano y la difícil realidad que viven miles de personas migrantes que buscan mejorar su condición de vida y la de su familia, drama humano con frecuencia hecho más grave y más agudo por la apatía, la indiferencia, el irrespeto y la falta de solidaridad. Sigue leyendo

Mensaje en el Día Mundial de las Personas Refugiadas

Esta Comisión de la Conferencia Episcopal de Guatemala, en comunión eclesial, quiere hacer eco de las palabras del Cardenal Antonio Maria Veglió, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, quien, refiriéndose a las personas refugiadas, parte de la premisa fundamental de que “cada política, iniciativa o intervención en este ámbito debe inspirarse en el principio de la centralidad y la dignidad de la persona humana…cada uno de los seres humanos es el fundamento, la causa y el fin de toda institución social”. Es por este principio que, las personas desplazadas, solicitantes de asilo y las refugiadas, han de ser escuchadas, acogidas, protegidas y acompañadas. Sigue leyendo