MENSAJE DE LA PASTORAL DE MOVILIDAD HUMANA. COMISION EPISCOPAL DE JUSTICIA Y SOLIDARIDAD CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA

AFICHE DIA DEL MIGRANTE 2017MIGRANTES Y REFUGIADOS:

VULNERABLES Y SIN VOZ

“He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo maltrataban sus mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos… ” Ex. 3,7

Ver:

La realidad de la vida y experiencias de los migrantes y refugiados, nos interpelan. Deben interpelarnos si somos cristianos.

De enero a junio de este año han sido deportados vía aérea desde los Estados Unidos 14,103 personas (12,562 hombres adultos, 1,393 mujeres adultas, 95 niños/adolescentes y 53 niñas/adolescentes).  Desde México, en el mismo período, han sido deportadas 13,120 personas (8,082 hombres adultos, 2,403 mujeres, 1,685 niños/adolescentes)[1], Cabe destacar que en esta estadística no están incluidos los totales de las deportaciones de unidades familiares y de niños, niñas y adolescentes en vuelos particulares que llegan al aeropuerto de ciudad de Guatemala.  Desde México, vía aérea, de enero a mayo fueron deportados 356 niños/adolescentes y 109 niñas/ adolescentes.[2]

Además de las miles de personas migrantes originarias de países centroamericanos, hay otras no centro-americanas que transitan por Guatemala y algunas de ellas son interceptadas por Migración y la Policía Nacional Civil, quienes las consignan y las trasladan a la unidad operativa de la subdirección de control migratorio, llamado también “Albergue de Migración”. Desde el mes de enero al mes de abril del 2017 han sido “albergadas” 1,787 personas de más de 35 nacionalidades. Entre ellas, numerosas  Africanas. Algunas de ellas en situaciones de vulnerabilidad por el desgaste físico y emocional debido a los sufrimientos en el tránsito.[3]

Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en el año 2016 el desplazamiento forzado alcanza un nuevo récord de 65. 6 millones de personas desplazadas a causa de conflictos y persecución. En Guatemala, El Salvador y Honduras, a causa de violencia hubo 545, 296 solicitudes de asilo o lo que comúnmente llamamos refugio.[4] En Guatemala también se ha aumentado el número de solicitantes y de refugiados. Otras muchas personas en tránsito han sido asesoradas para pedir asilo en México, los Estados Unidos y Canadá debido a la situación de violencia y persecución por parte del crimen organizado.

JUZGAR

En el Antiguo Testamento el profeta Isaías recuerda que Israel es el hijo primogénito de Dios (Ex. 4.22s) “¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré” (Is. 49,15). El pueblo de Israel se concibe a sí mismo como hijo escuchado, acompañado, protegido y salvado por Dios quien se ha mostrado sensible y compasivo. Además Dios se hace compañero, se pone en camino con ellos por el desierto.

Dios en su revelación se presenta a sí mismo como protector atento que escucha el clamor, los sufrimientos, los gritos y gemidos de su pueblo. No se trata de una escucha indiferente y sin compromiso.

Pero Dios no sólo escucha el clamor y aflicción del pueblo en masa, sino escucha la aflicción de Agar la esclava (Gn.16,11), el llanto del muchacho Ismael errante y sediento junto a su madre en el desierto (Gn. 21, 17) la tristeza de Lía al sentirse despreciada (Gn. 29,32).

En el Nuevo Testamento encontramos a las primeras comunidades cristianas que, al enfrentar la persecución y la muerte, mantenían la certeza de sentirse escuchados, atendidos y protegidos por Dios, quien, en Jesús, ha mostrado el triunfo de la vida sobre la muerte. Esteban, el protomártir, en su discurso, antes de sufrir el martirio, lo centra en la escucha y cercana presencia de Dios para liberar a su pueblo: “ciertamente he visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus gemidos, y he descendido para liberarlos…” (Hechos 7. 34,): y al mismo tiempo les echa en cara su terquedad, la cerrazón de oídos y corazón; reclamo que produjo en ellos ira y cólera: “cuando oyeron estas cosas, se enfurecieron y rechinaron los dientes contra Esteban…se taparon los oídos y dando fuertes gritos se echaron contra el… lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon… y murió” (Hechos. 7, 54-60).

Dios, revelado por Jesucristo como el Padre providente es el Dios que escucha al pueblo en sus gritos, llantos, aflicciones y sufrimientos y le ha dado el Espíritu Santo consolador y defensor.

Los desplazamientos forzados son ahora una dramática cuestión mundial. “No se trata sólo de personas en busca de un trabajo digno o de condiciones de vida mejor, sino también de hombres y mujeres, ancianos y niños que se ven obligados a abandonar sus casas con la esperanza de salvarse y encontrar en otros lugares paz y seguridad”.(Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2017).

 Las personas migrantes y refugiadas, hoy más que nunca, claman al cielo por justicia y protección y los gemidos, llantos y aflicciones de niños, hombres y mujeres migrantes y refugiadas llegan hasta el cielo y seguramente, aunque no se conozca el modo ni el cuándo serán escuchados por este Dios que es Amor.

ACTUAR

Sin embargo, es muy peligroso creer con convicción que Dios seguramente escuchará y actuará y quedarnos los creyentes en El de brazos cruzados, sin asumir nuestra propia responsabilidad.  Con cuánta razón en el pasado 10 de junio de este año, el Papa Francisco dirigió unas palabras en el ¨Diálogo Parlamentario del Alto Nivel sobre Migraciones en América Latina y el Caribe: Realidades y Compromisos rumbo al Pacto Mundial¨, y afirmó que para conocer las causas y las características de la migración es necesario tomar contacto con los rostros concretos de las personas y “percibir las profundas cicatrices que lleva[n] consigo causadas por la razón o la sinrazón de su migración”.

Este es el primer paso para actuar coherentemente con nuestra fe: conocer sus historias, serles cercanos, estar dispuestos al encuentro cara a cara y pasar tiempo a su lado. En distintos lugares del país existen diversas casas de atención a los migrantes. Son llamadas “casas del migrante”. Las diócesis y vicariatos apostólicos en las que están situadas deben ser conocidas por todos los fieles cristianos para motivarlos a que las visiten, las apoyen y las sostengan.

El segundo paso es consecuencia del primero: al conocer las penas y sufrimientos, esperanzas e ilusiones de los migrantes y refugiados, las comunidades cristianas buscarán soluciones para que los gritos de dolor y pena se transformen en gritos de alegría y esperanza. Para ello, el Papa Francisco nos exhorta cuando nos dice: “el trabajo es enorme y se necesitan hombres y mujeres de buena voluntad que, con su compromiso concreto, puedan dar respuesta a este ‘grito’ que se eleva desde el corazón del emigrante. No podemos cerrar nuestros oídos a su llamado”.

Un tercer paso: No basta con escuchar el clamor, no basta con saber que personas migrantes y refugiadas sufren. Es necesario buscar soluciones que se centren en la prevención, protección e integración. Nos alarma saber que niños, niñas y adolescentes sufren de forma dramática en sus países de origen, en la ruta migratoria y en los lugares de llegada.

El Papa Francisco ha manifestado su preocupación por la situación de los niños y niñas cuando en el mensaje con ocasión del día del migrante y refugiados el Papa ha escrito: “Son principalmente los niños quienes más sufren las graves consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales, factores a los que hay que añadir la globalización en sus aspectos negativos. La carrera desenfrenada hacia un enriquecimiento rápido y fácil lleva consigo también el aumento de plagas monstruosas como el tráfico de niños, la explotación y el abuso de menores y, en general, la privación de los derechos propios de la niñez sancionados por la Convención Internacional sobre los Derechos de la Infancia”.

El gran desafío: Escuchar el clamor de las personas migrantes y refugiadas y encontrar soluciones.

No solamente con ocasión de la celebración del día del migrante y refugiado, sino siempre deberíamos preguntarnos: ¿Soy de las personas que no sabe nada del tema y ni me importa? ¿Soy de las personas que conoce algo sobre la realidad migratoria, pero creo que no me corresponde dar respuestas ni como persona ni como iglesia? o ¿He sido sensible, he escuchado el clamor y las angustias de mis hermanos y hermanas migrantes, sano sus heridas y alivio sus penas con acciones concretas?

Cuestionémonos como Iglesia, obispos, sacerdotes, agentes de pastoral, catequistas, ministros, personas de la vida consagrada, movimientos y comunidades de fe.  ¿Somos buenos samaritanos? ¿Incluimos en nuestros planes pastorales acciones para escuchar y responder a las necesidades de migrantes, refugiados y a sus familiares?

Si escucháramos con atención, no criminalizaríamos a toda persona migrante y refugiada, buscaríamos soluciones integrales y humanas, reconoceríamos que la violencia en la región ha desplazado a miles de personas, no abordaríamos el tema de forma miope tratando de evitar migraciones con drones, armas, cañones, cámaras y muros. Los planes diseñados en la región: Plan Frontera Sur, Plan Fortaleza, Plan Alianza para la Prosperidad tendrían un alto contenido de desarrollo en lo local, de respeto a la dignidad de los migrantes, de acceso al territorio a personas con necesidad de protección internacional.

¿Los gobiernos escuchan el clamor de las personas migrantes y refugiadas? El Estado de Guatemala tiene una responsabilidad muy grande para impulsar una política migratoria de Estado, con rostro humano. En este sentido desde la Pastoral de Movilidad Humana, parte integrante de la Comisión Episcopal Justicia y Solidaridad, esperamos buenos resultados y acciones positivas de parte de la Comisión del Migrante del Congreso de la República y la elección de secretaria o secretario del Consejo Nacional para los Migrantes de Guatemala CONAMIGUA, y la inclusión y escucha a personas de la Sociedad Civil e Iglesia para la elaboración de los reglamentos del Código de Migración.

Asimismo, pedimos a la Defensoría de Personas Migrantes y Desarraigadas de la Procuraduría de los Derechos Humanos, su continua presencia y monitoreo en fronteras, puertos, delegaciones de migración, retenes de seguridad y albergue de migración. Que se escuche a los migrantes, que reciban sus denuncias y documenten las violaciones a los Derechos Humanos.

Animamos y agradecemos a tanta gente de buena voluntad que ha dado continuas muestras de solidaridad y acogida a las personas migrantes y refugiadas. Que Dios que nos escucha y se compadece de nosotros, nos anime a escuchar el clamor de nuestros hermanos migrantes y a buscar soluciones juntos.

Que Jesús, María y José, quienes desplazados por violencia emigraron a Egipto, bendigan nuestros hogares.

 

PASTORAL DE MOVILIDAD HUMANA

COMISIÓN DE JUSTICIA Y SOLIDARIDAD

CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA

 

 

[1] División de operativos, Oficina de estadística de la Dirección general de Migración. http://www.migracion.gob.gt/index.php/root1/descargas/category/33-estadisiticas-2017.html

[2] Delegación Aeropuerto Internacional la Aurora. Oficina de estadística. Dirección General de Migración. http://www.migracion.gob.gt/index.php/root1/descargas/category/36-ninos-no-acompanados-nna.html

[3] División de operativos. Oficina de Estadística. Dirección General de Migración. http://www.migracion.gob.gt/index.php/root1/descargas/category/37-albergados-por-continente-2017.html

[4] Agencia de las naciones Unidas para los Refugiados ACNUR. http://www.acnur.org/donde-trabaja/america/el-acnur-en-america-central-y-mexico/

Leer documento en PDF. Mensaje día del Migrante 2017

Informe: El Papel de Honduras, Guatemala y El Salvador en la creciente crisis de Refugiados.

amnistia-i-refugiados DOCUMENTO EN PDF:Informe El Papel de Honduras, Guatemala y El Salvador en la creciente Crisis de Refugiados

Sin duda dos discursos.

Aquellos que dicen que no hay una violencia que expulsa personas con necesidad de protección internacional. Que no son refugiados, que no hay refugiados. Que personas migrantes salen sólo por razones económicas.

Aquellos que saben, atestiguan, viven en carne propia que violencia en Guatemala obliga a familias enteras a desplazarse tanto al interno como mas allá de las fronteras.
Que pasa entonces?

Por qué algunas personas, y peor aun, entre ellas algunos funcionarios que en ágoras públicas internacionales no temen afirmar una aberración como la negación de violencia como causante de desplazamiento de refugiados en busca del reconocimiento de su estado?

Qué políticas están detrás de esa negativa? La imagen del país y del Estado? Miedo a perder turismo? Afirmación del óptimo trabajo en cuestión de seguridad ciudadana?

Tres cosas:

1.-Tienen asesores incapaces, que solo cuidan su salario.

2.- O Viven en una burbuja y no saben lo que pasa en el verdadero PUEBLO. Les invitamos que visiten algunas colonias y platiquen con la gente, que dejen sus guardaespaldas y vayan a algunas zonas o colonias, o que simplemente, si no quieren leer informes extensos, vean las noticias que a diario salen. Por ejemplo: decenas de viviendas abandonadas por los propietarios, y que ahora están en manos de personas organizadas para crimen. Mercados cerrados por la violencia, periodistas, personas defensoras perseguidas y asesinadas etc.

3.-O No tienen voluntad para buscar soluciones eficaces e integras a favor de Guatemala.

O las tres cosas…

Parece que no se dan cuenta de las implicaciones de sus discursos oficiales para las personas que han solicitado, quieren solicitar y necesitan salir del país por la persecución. No se imaginan el daño que causan en detrimento de los solicitantes.

LOS MIGRANTES

PMH-CEG
La Iglesia católica en Guatemala dedica este domingo a los migrantes. Ora por ellos; realiza campañas para hacer conciencia del drama de sus vidas; hace colectas especiales para apoyarlos por el camino.

Los migrantes proceden de aquí, de Centroamérica, de Suramérica y el Caribe y más allá. Buscan el Norte. Migrantes son también los que rebotaron en la frontera o los deportados de más arriba, que fallaron en el intento y regresan a su casa para probar otra vez.

Migrantes son también los padres que despiden al hijo o a la hija adolescente, o la esposa joven que dice adiós a su marido y se queda con el aliento suspendido hasta tener noticias de que llegó, o por el contrario, de que fue atrapado, de que está enfermo o herido, o de que murió en el desierto o por manos de asesinos.

Migrantes son las mujeres —ya son dos generaciones— que se quedaron cuidando los hijos mientras el marido se fue a buscar mejor fortuna “del otro lado”. Migrantes son los abuelos, que vuelven a ser padres, al quedar a cargo de los nietos, porque los progenitores eligieron el camino de la esperanza.

Migrantes son los hijos para quienes el papá o la mamá son una foto o una voz semanal o mensual en el celular, cuando bien les va.

Migrantes son las familias que quedaron separadas, en pos de una ilusión, y cuyos integrantes, cada quien por su parte, reconstruyeron otras familias con otras personas que estaban más cerca.

Migrantes son los hijos que después de años quieren reunirse con sus padres. Migrantes son los que llegaron allá, y no encuentran trabajo por semanas o meses. Migrantes son las comunidades que allá en el Norte se recomponen para sobrevivir, cuando todos los de una aldea convergen en el mismo pueblo, en la misma ciudad.

Migrantes son los amigos que alquilan un lugar para vivir y se turnan, según los horarios de trabajo, para utilizar, uno tras otro, la misma cama para dormir y la misma mesa para comer, pues para juntar la remesa hay que ahorrar.

Migrantes son los obreros que trabajan bajo la angustia de si una redada de las autoridades migratorias los atrapará para deportarlos. Migrantes son las familias establecidas allá en el Norte, que son separadas nuevamente cuando uno de los miembros no tiene la residencia y es devuelto a su país de origen.

Migrantes son los que enviaron en el 2015, según datos del Banco de Guatemala, 6,284,977,800, dólares que es el precio, no el valor, de su sacrificio.

Migrantes son los que con ese dinero mantuvieron la estabilidad cambiaria del quetzal, contribuyeron a reducir el déficit de la balanza de pagos, y nos dieron a quienes vivimos en este país estabilidad macroeconómica.

Migrantes son hombres y mujeres, niños y niñas de carne y hueso, que sueñan, que trabajan, que sufren, que se arriesgan y a veces mueren porque el país no les ofrece oportunidades de un ingreso digno y de un futuro mejor. No hay trabajo, pero no faltan quienes con sus acciones crean un clima adverso a la creación de empleo. No hay salud ni hay escuelas, pero la corrupción no cesa.

Migrantes: sangre que fluye de una Guatemala herida.

Monseñor Mario Alberto Molina, Arzobispo de los Altos.

Texto tomado de  Prensa Libre  en http://www.prensalibre.com/opinion/opinion/los-migrantes

GUATEMALA TIENE PENDIENTES

Identidad Cristiana

El Decreto 10-2015 de la iniciativa 4861 conocida como Ley Anticoyotaje fue aprobada hace unas semanas por el Congreso de la República de Guatemala con 118 votos de diputados pertenecientes a las distintas bancadas de todos los partidos políticos.

Los diputados de corbatas de distintos colores mostraron su falta de compromiso con las personas migrantes.

Mientras tanto “unos pocos” sacaron a la luz  ese doble discurso que por un lado promueven su simpatía con la comunidad de migrantes en el exterior; su “supuesta” apertura con los diferentes sectores en el país y la construcción conjunta de iniciativas de la cual hemos formado parte y le hemos apostado.

Tenemos el desafío de seguir empujando iniciativas tan importantes como:

La iniciativa de Ley de Protección a la Niñez y Adolescencia Migrante No Acompañada y/o Separada de su Familia.

El Combate al Tráfico Ilícito de Migrantes;

La iniciativa para el Apoyo para la Regularización de nacionales extranjeros viviendo en Guatemala;

El Código Migratorio;

Las Reformas a la Ley del Consejo de Atención al Migrante de Guatemala CONAMIGUA; y, la elección del Secretario/a y SubSecretario/a de dicho Consejo

La plena Inserción de la comunidad retornada de  Bolivia, ubicada en Tierra y Libertad en Izabal.

Regularización y Monitoreo de los programas de trabajadores Migrantes en el exterior.

Mecanismos y protocolos internacionales para la búsqueda, identificación, y repatriación de migrantes desaparecidos en la ruta migratoria.

Socializar el documento que identifica a las personas refugiadas.

Leer El Estado Policía contra la población migrante:

 

CALAMIDAD EN RUTA MIGRATORIA DESDE HONDURAS PRECISA DE UNA RESPUESTA INTERNACIONAL

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Por: Ana Fondo

Ginebra, 22 de septiembre.– “Solo pedimos justicia a las autoridades, que esto no se olvide… deben respetarse los derechos de los migrantes, porque nuestros familiares no eran delincuentes, solo buscaban una nueva oportunidad”. Norma Suazo, integrante del Comité de Familiares de Migrantes desaparecidos en Honduras, perdió a su hijo menor hace tres años cuando éste cruzaba la ruta migratoria en dirección a Estados Unidos.

Como ella, decenas de familias piden respuesta ante las violaciones de derechos humanos que tienen lugar en el fatídico recorrido al norte, donde cada año miles de hombres y mujeres sufren violencia, tortura, violaciones sexuales, desapariciones forzadas y todo tipo de atrocidades y vejámenes, en su búsqueda hacia una supuesta mejor vida.

Las organizaciones no gubernamentales y eclesiásticas que se encuentran cercanas a la ruta migratoria son las únicas instituciones que intentan ayudar a estas personas, quienes no tienen otra opción para seguir viviendo que salir del país.

Los países que integran el denominado Triángulo Norte de Centroamérica –Guatemala, Honduras y El Salvador–, atraviesan por unas de las crisis de inseguridad más severas de su historia, provocadas por fenómenos como la criminalidad organizada, principalmente el narcotráfico y la trata de personas, las maras o pandillas juveniles y la delincuencia común.

Sin duda alguna, la inseguridad constituye una de las principales causas que empuja a decenas de miles personas a abandonar sus lugares de habitación. Honduras, por ejemplo, es el país que registra la mayor tasa de homicidios en el mundo, que alcanza 103,9 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Esta cifra es descomunal si se toma en consideración que el promedio mundial es de 6 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Con el fin de visibilizar el problema complejo de la migración y aportar a la búsqueda de soluciones, una delegación de organizaciones que trabajan en la región se desplazó a la sede de Naciones Unidas, en Ginebra, para dar a conocer, en el marco de la trigésima sesión del Consejo de Derechos Humanos, los principales hallazgos de una misión de verificación que estas organizaciones convocaron para analizar a profundidad las causas y efectos de la migración en Honduras

Esta misión tuvo lugar del 13 al 17 de julio del 2015 y estuvo conformada por los expertos Lisa Haugaard, Amalia D. Garcia Medina, Marcela Ceballos Median, Monseñor Álvaro Ramazzini, la hermana Leticia Gutiérrez, el padre Juan Carbajal y Patricia Montes.

Panorama tuvo la ocasión de dialogar con los representantes de las organizaciones que viajaron a Ginebra y explorar algunas de sus principales preocupaciones.

Búsqueda de oportunidades

Para los miles de hondureños que se marchan de su país “emigrar no es una elección, es un ‘tengo que salir o si no me matan’”, afirmó Juan Carbajal, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana, de la Conferencia Episcopal de Guatemala.

Sacerdote Juan Carbajal, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana, de la Conferencia Episcopal de Guatemala, en su intervención durante un evento al margen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Aunque la hermana Lidia Mara, representante de la Coordinadora Nacional de Movilidad Humana- plataforma hondureña que vela por la situación de los migrantes, principalmente de los que retornan-, acota que la inseguridad alimentaria también es una de las causales de la migración, en la medida en que el 75% de la población en Honduras está afectada por este flagelo.

Los desplazamientos, por consiguiente, tienen rostro de miedo, pobreza y hambre. Según explica Mara, esta situación de vulnerabilidad se agrava por la precariedad de los empleos, los sueldos miserables y la falta de oportunidades.

“Son países –en referencia al Triángulo Norte– que no garantizan el cubrimiento de los derechos básicos –alimentación, vivienda, salud, trabajo, derecho a la familia–, son padres y madres que salen del país para supuestamente garantizar una vida libre a su familia y luego los hijos intentan escapar igualmente porque no pueden vivir sin recursos”, lamentó la hermana.

Ante esta situación, miles de hondureños, al igual que guatemaltecos y salvadoreños, abandonan sus hogares para buscar soluciones, ya sea dentro del propio territorio, o en muchos casos fuera de sus fronteras. Durante su trayecto a un supuesto país de oportunidades, como se piensa en Estados Unidos, se enfrentan a múltiples riesgos y sufren todo tipo de vejámenes.

“Muchos de ellos son secuestrados o capturados por grupos violentos (crimen organizado), las mujeres son violadas al menos una vez durante el camino, un alto número de migrantes desaparece, y otros tantos sufren mutilaciones en su intento de subirse a un tren que les permitirá escapar”, relató Mayra Alarcón, directora de Consejería en Proyectos (Project Councelling Service –PCS) para Centroamérica y México, una de las organizaciones regionales convocantes de la misión de verificación que visitó Honduras.

La ruta hacia el norte

No se conocen cifras oficiales, ni el número exacto de desparecidos durante el trayecto hacia México y Estados Unidos. “No hay mecanismos de recepción de quejas o denuncias de desaparecidos, ni tampoco de búsqueda, sobre todo en México”, explica Lidia Mara al hacer énfasis en la magnitud insospechada del tránsito ilegal. Solo existen esfuerzos de organizaciones a lo largo de la ruta, también en México, que han venido a echar una mano a las madres centroamericanas”, explica la religiosa de origen brasileño que trabaja en Honduras.

Las denominadas casas de los migrantes, que operan en Guatemala y en algunos puntos estratégicos del territorio mexicano, sobre todo fronterizos, son las pocas instituciones que proveen información sobre el flujo migratorio, y también quienes registran muchos de los abusos a los que son sometidos durante el recorrido.

La política institucional frente al fenómeno ha sido la represión. A lo largo del trayecto las autoridades fronterizas y las fuerzas de seguridad reprimen de múltiples formas el paso por los países. Y a pesar de todas las calamidades a las que se enfrentan, quienes consiguen llegar a su destino corren el riesgo de ser devueltos rápidamente a su país una vez que son descubiertos.

“Los peores son los que regresan de México”, explicó Lidia Mara, al recordar que por año la cifra de deportaciones asciende a cinco mil personas. “Se enfrentan a una falta de protección total… las autoridades del gobierno saben sobre este problema, la cooperación internacional ha intentado algo pero no se ha logrado detenerlo, nadie hace nada para evitarlo”, añadió.

“Honduras es el país de Centroamérica que más deportaciones recibe, y en peores condiciones. Hasta un 85 % de las personas en los albergues de México son hondureños”, lamentó la hermana Mara.

Otro aspecto problemático que se suma a los vejámenes, es la negativa de las autoridades a considerar la migración desde la perspectiva de refugio a causa de la violencia. “Hay reticencia a otorgar la condición de refugiado a personas hondureñas que dicen abiertamente que están siendo perseguidas, o tienen temor fundado de volver al país… no se entiende por parte de las autoridades o no se quieren atender los casos”, enfatizó Sergio Blanco, delegado de PCS que sigue la problemática de la migración.

El círculo de calamidades se cierra cuando los migrantes son deportados a sus países de origen. Los problemas que originaron su partida siguen presentes, la vida no ha cambiado para ellos. Es más, regresan a una situación aún más adversa, puesto que para salir han tenido que vender sus pertenencias o endeudarse y lo han perdido todo. También retornan, en muchos casos, con traumas físicos y psicológicos. Sin embargo “no existen programas de reinserción y de protección a los migrantes que retornan… Honduras no tiene ni un solo centro de protección a personas desplazadas”, relató afligida la hermana Lidia Mara.

Es un problema real, no cifras

Centenares de familias pierden a sus seres queridos año tras año. Una de ellas es Norma Suazo, integrante del Comité de Familias de migrantes desaparecidos y madre hondureña, que perdió a su hijo menor, Fabricio Anael Suazo, en una masacre donde fueron asesinadas 49 personas la madrugada del 13 de mayo de 2012 en el municipio de Caderayta, Nuevo León, México. Los cuerpos, en su mayoría, estaban mutilados y mostraban señales de tortura.

Norma Suazo, del Comité de Familias de migrantes desaparecidos, durante su intervención en evento en la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

El proceso de identificación de los cadáveres tuvo que llevarse a cabo en Ciudad de México, de manera lenta y tortuosa. La familia Suazo pudo recuperar los restos de Fabricio 27 meses después y darle sepultura en su país. “Fue un largo proceso porque tuvieron que exhumar los cadáveres y traerlos hasta su lugar de origen”, relató la madre.

Con las palabras más sinceras de alguien que clama respuestas, nos explicó: “Mi hijo se fue con el objetivo de darme a mí una mejor vida en mis últimos años, pero no lo logró, por eso yo ahora pido justicia y que se castiguen a las personas. Necesito saber un porqué y quién hizo esto.”

A pesar de todo ello, esta familia fue afortunada al poder recuperar el cadáver de su hijo, si cabe la expresión. Muchas otras ni siquiera saben si sus familiares fueron asesinados o si simplemente permanecen en paradero desconocido. No existen mecanismos de búsqueda por parte de las instituciones nacionales para localizar a los desaparecidos; de hecho, no hay bases de datos unificadas entre los países que conforman la ruta migratoria para registrar con solidez el paso de los ciudadanos que transitan hacia el norte.

De acuerdo con las organizaciones no gubernamentales, es urgente buscar una solución al fenómeno migratorio creciente, pero desde un enfoque distinto al de la represión, la militarización, la captura y el retorno.

Parte importante en la búsqueda de soluciones es visibilizar la magnitud del problema. “Vinimos a Ginebra a compartir todo lo que hemos averiguado a raíz de este informe, para que no se olvide que hay grandes violaciones de los derechos humanos en el Triángulo Norte de Centroamérica”, justificó Juan Luis Carbajal.

“Allí también hay refugiados aunque no lo quieran ver”, afirmó el sacerdote en clara alusión a la concentración de la atención mundial en el fenómeno migratorio proveniente de países como Siria, cuyo flujo ha empezado a tocar las puertas de Europa de manera insistente.

Se necesita “colocar este tema en el debate internacional, ante lo que está ocurriendo en la ruta migratoria… son graves las violaciones a los derechos humanos vividas por los migrantes, la situación de desplazamiento forzado y la obligación de los Estados de la región debe ser constante para garantizar la protección de estos derechos”, señaló Mayra Alarcón.

Uno de los hallazgos principales de la misión de verificación tras su visita a Honduras “es la ausencia de mecanismos y capacidades de identificar a los individuos que necesitan asilo, de informarlos adecuadamente, y también una falta de acceso al derecho de protección internacional”, explicó Sergio Blanco.

“Se habla de los planes para erradicar o reducir la migración ilegal y todos responden con el cierre o militarización de las fronteras, con un enfoque de seguridad: más patrullas, más control, más bordes… esto no ayuda”, reiteró Carbajal con una expresión de desolación y preocupación en su rostro.

En Honduras existe una ley de protección a migrantes y sus familias, la cual provee un fondo para la asistencia, pero, según afirma la hermana Mara, “hasta el momento no se está haciendo efectiva esta garantía y la preocupación persiste porque las causas (de la migración) están, pero no se ven ninguna intervención por parte del gobierno para erradicarlas”. “No hay derecho a la falta de acción de los gobiernos, tanto el hondureño como el mexicano”.

Medidas urgentes

La delegación que viajó a Ginebra se reunió con un conjunto de mecanismos y procedimientos de derechos humanos de la ONU, y con otros organismos internacionales, como el Comité Internacional de la Cruz Roja o el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) con el fin de presentar los principales hallazgos y recomendaciones de la misión internacional que llevaron a cabo.

Con carácter prioritario solicitaron la creación de un mecanismo transnacional regional que involucre a los gobiernos de México y Centroamérica, para la localización, búsqueda y repatriación de los migrantes desaparecidos.

También insistieron en la urgente necesidad de que se agilicen los trámites para que se instale en Honduras una sede de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), proceso que está en marcha “tras una larga espera”. “No deben olvidar la promesa de la creación de una Oficina, que incluya en su plan de trabajo documentar los casos de desplazamiento y migraciones forzadas, y brindar asistencia técnica a las entidades gubernamentales para facilitar el proceso”, afirmó Mayra Alarcón.

Además pidieron una mayor presencia de ACNUR en la región centroamericana y en México. “Se necesitan más puestos temporales para la asistencia y aumentar en número de personal”, indicaron.

Al Estado hondureño, en concreto, le solicitaron implementar políticas para enfrentar las condiciones de pobreza, ampliar y fortalecer el trabajo de la red consular en el extranjero, mediante asignación de recursos financieros, y mejorar los programas de atención a la niñez.

Por otro último, en el informe que elaboraron insisten en la necesaria cooperación de Estados Unidos, México y todos los gobiernos de la región para que se cree un mecanismo de protección internacional para la población migrante.

Ver original: http://panorama.ridh.org/calamidad-en-ruta-migratoria-desde-honduras-precisa-de-una-respuesta-internacional/

Iglesia en Movimiento: Peregrinos

Aquí en la tierra, pueblo peregrino.

Haciendo memoria del camino del pueblo de Israel por el desierto, vienen a la mente los momentos difíciles de cansancio, desesperación, los deseos de volver, sobre todo del hambre. Reciben el alimento – maná – y recobran las fuerzas para seguir el camino.

La iglesia se reconoce peregrina. Tenemos una esperanza de peregrinos.

Pero la pregunta es: ¿Quiénes son hoy los que literalmente se ponen en camino, los desplazados, los que van huyendo de desprecios, violencia y tiranía? ¿Acaso no son las personas migrantes y refugiadas? ¿quienes son las están muriendo de sed y hambre en las montanas y desiertos solo por buscar una tierra que les de pan?

Hay un Egipto violento y explotador detrás de  las  nuevas caravanas de personas migrantes y refugiadas. La presencia de un pedazo de pan se convierte en signo de vida, de fuerza, de esperanza.

Quienes  nos decimos ser una iglesia peregrina, deberíamos ser los primeros en entender, acompañar, atender y defender a toda persona migrante y refugiada que se encuentra en camino.

Que el llamado a ser, celebrar y vivir el pan que se parte y se comparte no quede en mero rito, mera religiosidad tradicional, en bonitos adornos y utensilios dorados o plateados.

Que el pan no falte en la mesa del altar para alimento en el camino, que no falte en las manos de cada persona migrante y refugiada en camino a una tierra mejor.

MENSAJE URBI ET ORBI DEL SANTO PADRE FRANCISCO


Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Navidad!

Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, nos ha nacido. Ha nacido en Belén de una virgen, cumpliendo las antiguas profecías. La virgen se llama María, y su esposo José.

Son personas humildes, llenas de esperanza en la bondad de Dios, que acogen a Jesús y lo reconocen. Así, el Espíritu Santo iluminó a los pastores de Belén, que fueron corriendo a la cueva y adoraron al niño. Y luego el Espíritu guio a los ancianos Simeón y Ana en el templo de Jerusalén, y reconocieron en Jesús al Mesías. «Mis ojos han visto a tu Salvador – exclama Simeón –, a quien has presentado ante todos los pueblos» (Lc 2,30).

Sí, hermanos, Jesús es la salvación para todas las personas y todos los pueblos.

A él, el Salvador del mundo, le pido hoy que guarde a nuestros hermanos y hermanas de Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal. Que la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo; que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad. Que el Señor abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo el Medio Oriente, a partir la tierra bendecida por su nacimiento, sosteniendo los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos. Sigue leyendo