CULTURA DE ACOGIDA

Promover la solidaridad entre los pueblos y entre las personas es tarea de todos, por tal motivo, como cristianos que contemplamos en el migrante el rostro de Cristo, debemos reiterar y practicar  la solidaridad,  colaboración y apoyo a organizaciones  que promueven y defienden los derechos humanos de los y las migrantes.

Como Iglesia estamos llamados a anunciar el bien y denunciar las injusticas contra los y las migrantes, y a practicar la solidaridad y acogida como signo de evangelización. Confirmamos una vez mas que solo uniendo esfuerzos podemos crear una  cultura más humana y solidaria, en donde los rostros sufrientes de las y los migrantes sean transformados en rostros  de esperanza y paz.

Una auténtica cultura de la acogida es posible.