Evangelizar es Acoger « ¡Ay de mí si no evangelizo!»

Antífona de entrada

Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas como está escrito: Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí.  El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.

Monición de entrada.

En el Día Nacional del Migrante, como Iglesia queremos sensibilizarnos y unir esfuerzos en la vivencia de la solidaridad con los migrantes. La evangelización emerge con la práctica de la justicia y así hacemos presente el Reino de Dios en el mundo. Esto solo es posible a través de leyes humanas que acojan al migrante. La defensa de los derechos humanos de las personas en movilidad nos motiva en la lucha para romper las fronteras de la indiferencia y muros físicos construidos por leyes injustas. Que esta Eucaristía renueve nuestro compromiso de evangelizadores de la Buena Noticia de Jesús y nos anime a  acoger a los migrantes y trabajar por la justicia, la verdad y el bienestar para los migrantes y sus familiares.

Acto Penitencial

Reflexionemos sobre nuestras actitudes de indiferencia como cristianos ante el compromiso de evangelizar y acoger a los migrantes. Muchas veces actuamos de forma insensible ante el dolor y el sufrimiento que causan las leyes migratorias injustas que penalizan al migrante.

Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Tú que eres la plenitud de la vida y de la dignidad humana: Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho migrante pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad.

Tú que viniste como migrante para hacer de nosotros un pueblo Santo: Señor, ten piedad.

Oración Colecta

Señor, Tú que has querido que todos los pueblos formaran una sola familia, escucha nuestras suplicas y concédenos imitar las mismas virtudes y el amor de la sagrada familia de tu Hijo, a fin de que reunidos todos en tu casa, podamos algún día gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

O bien.

Dios Misericordioso de quien procede todo lo bueno, apasiónanos con tu amor y acércanos más a ti, a fin de que podamos crecer en tu gracia y perseveremos en ella. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición de la primera lectura

Moisés exhorta al pueblo al cumplimiento de la Ley de Dios. En esta obediencia, responsable y fiel, está la verdadera sabiduría. Esta  Ley  es expresión de la cercanía de Dios a su pueblo peregrino y forma parte de la alianza.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1-2.6-8

Moisés habló al pueblo, diciendo: ahora Israel, escucha los preceptos y las normas que yo les enseño para que las pongan en práctica; así vivirán, entrarán y tomarán posesión de la tierra que el Señor Dios de sus padres les va a dar. No añadan ni supriman nada a lo que yo les mando; cumplan los preceptos del Señor su Dios, que yo les mando hoy. Guárdenlos y practíquenlos, porque ellos serán su prudencia y sabiduría ante los ojos de los demás pueblos, que cuando tengan noticia de todos estos preceptos dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente”. Porque, ¿qué nación grande tiene un Dios que cuando lo invocamos siempre está cerca?, y ¿qué nación grande tiene unos mandatos y decretos tan justos como esta ley que hoy promulgo en presencia de ustedes? Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 14

R/ Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones, leales y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R

El que no retracta lo que juró aun en daño propio, el que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R.

Monición de la Segunda lectura

La carta de Santiago es un conjunto de consejos prácticos. Nos dice que la Palabra de Dios requiere una aceptación práctica y vivida. La fe tiene que ser manifestada en obras de caridad, en amor y servicio a los demás.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta de Santiago 1, 17-18. 21b- 22.27

Mis queridos hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto baja del cielo, del Padre de las luces, en quien no hay cambio, ni sombra de declinación. Nos engendró por su propia voluntad, con Palabra de verdad, para que fuéramos los primeros frutos de la creación. Por tanto, dejen de lado toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con obediencia el mensaje plantado en ustedes, que es capaz de salvarles vidas. Pero no basta con oír el mensaje, hay que ponerlo en práctica, de lo contrario se estarían engañando a ustedes mismos. La religión pura e intachable ante los ojos de Dios Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en su tribulación y conservarse incontaminado del mundo. Palabra de Dios.

Monición del Evangelio

Jesús condena la hipocresía de las leyes, las apariencias y el culto vacío de los ritos realizados sin espíritu filial. Lo que importa es un corazón limpio y sincero. Toda ley debe  llevar a un cambio real y de protección a los derechos de los más débiles y vulnerables, en especial de los migrantes.

Aleluya, aleluya

Dejan a un lado el mandamiento de Dios y mantienen la tradición de los hombres.

Aleluya, Aleluya.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 7, 1-8.14-15.21-23

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras; es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos y restregándolas bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones como lavar vasos, jarras y ollas).

Según lo anterior, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús ¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores? Él contesto: Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas como está escrito: Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí.  El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos. Dejan a un lado el mandamiento de Dios y mantienen la tradición de los hombres. Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: Escuchen y entiendan todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de adentro es lo que hace impuro al hombre; porque de adentro del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo y frivolidad. Todas esas maldades salen de adentro y hacen al hombre impuro. Palabra del Señor.

Sugerencia para la homilía

Evangelizar es acoger: ¿Vivimos realmente la fe en la perspectiva de la evangelización y acogida? ¿La evangelización que estoy haciendo en mi parroquia o comunidad ayuda a acoger a los migrantes? La religión auténtica consiste en escuchar y cumplir fielmente con todos los diez mandamientos. Jesucristo, en el Evangelio de San Marcos enseña que «el mandato de Dios» está por encima de las tradiciones y leyes humanas. Por tanto, la verdadera religión está en el corazón del hombre, que escucha y pone en práctica el Evangelio de Jesús. No todo lo que es legal es bueno. Tiene un valor legal pero no moral.

Para el apóstol Santiago, la religión pura e intachable es aquella que pone en práctica el ejemplo de hospitalidad que hemos recibido de Jesucristo: amar al prójimo, especialmente a los más necesitados de este mundo. ¡Eso es evangelización!

Moisés hace un recuento de la historia de Israel, desde la esclavitud y liberación de Egipto hasta el reparto de las tierras en Transjordania, a punto ya de cruzar el Jordán para la conquista de Palestina. El texto se centra en la Ley del Señor como sublime sabiduría que acredita, ante las demás naciones al Dios de Israel y a su Pueblo.

El apóstol Santiago va en contra de la tentación del “formalismo” religioso y de la incoherencia de vida. El concepto clave de este pasaje es «la Palabra» (St. 1,18). La escucha activa de esta palabra de Dios revela al ser humano su identidad más profunda, y constituye el camino de la auténtica evangelización. La exhortación de Santiago exige dos actitudes básicas también en nuestro tiempo: 1.- la disponibilidad para escuchar y acoger la palabra, sobre todo para evangelizar a través de la acogida que podemos brindar a los migrantes, y 2.-la audacia para ponerla en práctica desde  nuestra misión. Esta Palabra se identifica con la ley perfecta de la libertad (St. 1,25); es el mensaje del Evangelio por el que los bautizados hemos nacido a una vida nueva. La fe debe de traducirse en obras, porque la fe sin obras está muerta (St. 2,14ss.). “A partir de la comunión intraeclesial, la caridad se abre por su naturaleza al servicio universal, proyectándonos hacia la práctica de un amor activo y concreto con cada ser humano”. APOSTAR POR LA CARIDAD, (Nª 49 DE LA CARTA APOSTÓLICA NOVO MILLENNIO INEUNTE DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II, AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES AL CONCLUIR EL GRAN JUBILEO DEL AÑO 2000).

En el Evangelio, encontramos muchos ejemplos de la dinámica evangelizadora de Jesús, que confirman la importancia de la acogida; por ejemplo el milagro de «la multiplicación de los panes» (Mc. 6,30-44).

Para Jesús los fariseos contradecían la buena noticia del amor de Padre, que decía: «Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. Dejando los mandamientos de Dios mantienen la tradición de los hombres». La respuesta nos revela que el asunto no se trata de una cuestión de higiene, sino de un asunto religioso. Las purificaciones y el lavatorio de manos y vasijas es una observación ritual, y había sido asumida como parte de la ley judía que incluía otros preceptos importantes como «honrar al padre y a la madre».

La ley que es santa y que fue dada por Dios, se había desconectado de su origen y se había transformado en un código externo de cuyo cumplimiento riguroso dependía la salvación. La ley se había transformado en la manera cómoda de manejar a Dios. No podemos manejar a Dios para la salvación. Y es precisamente esto lo que denuncia San Pablo: «Si la salvación se obtiene por las obras de la ley, entonces Cristo habría muerto en vano» (Gal 2,21). «Lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre; porque de adentro del corazón de los hombres salen las intenciones malas: violencia, deseo de matar, ser parte de las redes del narcotráfico y del crimen organizado. Todas estas perversidades salen de adentro y hacen impuro al ser humano». La impureza del corazón, es la condición  que hace al hombre indigno ante Dios.

Si todas esas cosas son las que hacen al ser humano impuro, nos preguntamos: ¿Qué es lo que lo hace puro? Leamos lo que dice San Pedro a los demás apóstoles para justificar el haber aceptado al bautismo a los gentiles: «Dios conocedor de los corazones dio testimonio en su favor, comunicándoles el Espíritu Santo como a nosotros y no hizo distinción alguna entre ellos y nosotros, pues purificó sus corazones con la fe» (Hechos 15,8-9). El corazón del hombre se purifica con la aceptación de la fe en Cristo y por la práctica de su mandamiento de amor a Dios y al prójimo. «El amor es infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rom. 5,5). El que ama ha cumplido la ley en plenitud y todo precepto particular debe  ceder ante las exigencias del amor que es la norma suprema; estamos hablando del amor sobrenatural, de ése que habla San Juan cuando dice que «Dios es amor» (1 Jn. 4,8). Por eso, no puede haber contradicción entre la ley de Dios y la ley del amor. La ley de Dios es el amor puesto en práctica. El gran San Agustín con el genio que lo caracteriza, sintetiza la relación entre la ley y el amor: «Ama y haz lo que quieras» La Ley es un camino que conduce al amor. En el fondo: ama y serás libre. Cf. Carta a los Romanos 2, 17-29.

En estos momentos, no podemos pensar menos sobre la situación que cada vez más se agrava y se pone trágica para los migrantes: La creación de leyes injustas e inhumanas generan centenares de muertos, muchos heridos, multitud de desaparecidos, miles deportado, y a la vez, que en el corazón de muchos crece el odio y el deseo de venganza. Estos hechos demuestran claramente que difícilmente se puede restablecer la justicia, crear un orden nuevo y edificar una paz auténtica cuando se recurre al instrumento de la violencia. Hoy más que nunca constatamos cuán profética y al mismo tiempo realista es la voz de la Iglesia cuando ante las violaciones  a los derechos humanos, indica el camino de la verdad, la justicia, el amor y la libertad, como señala la inmortal encíclica «Pacem in terris» pilares para la construcción de la paz del Beato Papa Juan XXIII. Este es el camino que debe recorrer la humanidad también hoy para conseguir el deseado bien de la paz verdadera.

Oración de los Fieles

Celebrante:

Dios nos ama y nunca nos desampara, es nuestra alegría y esperanza, por eso le presentamos nuestra oración suplicante: A cada petición respondemos. R/ Bendice Señor a tu  Iglesia Peregrina.

  • Oremos por la Iglesia, para que sea de vedad católica o sea sin fronteras, abierta para todas, fiel a la ley del amor de Dios, la interprete con sabiduría y nos ayude a vivirla con fidelidad y amor hacia el prójimo. Digamos.
  • Oremos por los gobernantes  de las naciones, para que  sirvan a los ciudadanos del mundo con sabiduría y leyes justas, especialmente a los migrantes. Digamos.
  • Oremos por los enfermos en el cuerpo y en el espíritu, por los pobres, enfermos, cansados y abatidos para que busquen su fortaleza y alegría en Jesucristo. Digamos.
  • Oremos por los niños y jóvenes de nuestras comunidades víctimas de la violencia y abusos, para que se renueven y descubran la belleza del seguimiento de Jesucristo. Digamos.
  • Oremos por los migrantes que están en camino y por los migrantes que han llegado a su destino, para que como cristianos estemos atentos a sus necesidades y les brindemos una mano amiga y acogedora. Digamos.
  • Oremos por los migrante difuntos de nuestras familias, para que vivan la felicidad de los redimidos junto a Dios. Digamos.
  • Oremos por nosotros los que nos reunimos en este día nacional del migrante para que practiquemos lo que predicamos y vivamos lo que creemos en la fe. Digamos.

CELEBRANTE:

Padre misericordioso, protege a tu Iglesia peregrina, guía sus pasos a la nueva evangelización, recréala en el amor hacia los migrantes más necesitados. Por Cristo, Nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas

Acepta Señor, los dones que te presentamos y realiza en nosotros con el poder de tu Espíritu, la obra redentora que se actualiza en esta Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO COMÚN VII

El Señor esté con ustedes…

Levantemos el corazón…

Demos gracias al Señor, nuestro Dios…

En verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, Dios de la alianza y de paz. Porque tú llamaste a Abraham y le mandaste salir de su tierra para constituirlo padre de todas las naciones.

Tú suscitaste a Moisés para librar a tu pueblo y guiarlo a la tierra de promisión. Tú, en la etapa final de la historia, has enviado a tu Hijo como huésped y peregrino en medio de nosotros para redimirnos del pecado y de la muerte, y has derramado el Espíritu para hacer de todas las naciones un solo pueblo nuevo, que tiene como meta tu reino, como estado la libertad de tus hijos, y como ley el precepto del amor.

Por estos dones de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con gozo el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…

Oración después de la comunión

Te rogamos Señor, que este sacramento que nos ha alimentado, nos haga crecer en tu amor y nos impulse a servirte en nuestro prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.