LOS CONTROLES EN LA FRONTERA SE HACEN NOTAR.

Los millones de dólares que se invierten para control de  frontera con el objetivo de impedir el paso de personas migrantes, es decir, de cerrar las puertas a fuerza de muros, tecnología y  personal, les está dando resultados.

El aumento de personas detenidas en zona fronteriza, trasladadas a centros de retención para luego ser deportadas. Centros llenos de centroamericanos en espera de la deportación.  En Guatemala, casi toda la semana se cuentan tres vuelos diarios de personas deportadas.

La zona desértica se ha convertido en cementerio, en zona asesina que quita la vida a niños, niñas, adolescentes y personas adultas.

En esa política de cerrazón  de frontera a toda costa y costo, se visualizan los miles de niños, niñas y adolescentes solos y acompañados que también son parte del fenómeno migratorio, y que son detectados, detenidos y hacinados.  Algunos van con el sueño de  encontrarse con sus progenitores, otros van huyendo del monstruoso crimen organizado que atemoriza, amenaza, secuestra, roba, extorsiona y recluta menores con el afán de ensanchar sus filas y poderío.

Hace años que por las casas-albergues para migrante, que por los centros scalabrinianos de atención y protección a migrantes, pasan niños, niñas y adolescentes.

La movilidad de menores no es nueva, hoy la miran y detectan debido al afán de cerrar fronteras y al costoso control fronterizo.  Se afirma también, que debido a las situaciones políticas, económicas y sociales de los países centroamericanos; con altos niveles de violencia,  corrupción, vacíos en la seguridad ciudadana, falta de voluntad política para erradicar de raíz las causales de los movimientos migratorios forzados, una incapacidad tremenda para garantizar la protección de los ciudadanos tanto en el interior como en el exterior de dichos países… se abandona a miles de personas migrantes ( de todas edades)originarias  de Centroamérica a su propia suerte. Países de origen, de tránsito y de destino que no pueden o no quieren garantizar la atención y protección a sus ciudadanos en movimiento forzado por las condiciones antes mencionadas.

Ahora bien,  veamos  cuándo los medios de comunicación y las agencias de gobierno nos informan de la gran cantidad de personas migrantes muertas y sepultadas como XX en el camino.  Cuándo se habla de las morgues en Texas y Arizona, entre otras, y de las personas migrantes que ahí se encuentran congeladas. Veamos cuándo nos preocuparemos y ocuparemos por las personas migrantes violentadas, que están siendo secuestradas, violadas, reclutadas para cometer crímenes.

Cuando las relaciones políticas y diplomáticas entre los países corresponsables dejen de ser un tanto así, y se hablen claro de la problemática y de los vacíos sistémicos y sistemáticos y reconozcan las propias culpas  desafíos, entonces, juntos se podrá hacer algo.

Cuando se deje de maquillar la cruda realidad con el afán de aparentar triunfos políticos, y se comience a crear políticas reales y aplicables con rostro humano, y se garantice la atención y protección, entonces, el derecho de las personas a no migrar y a emigrar será realidad.