MENSAJE DE LA SUBCOMISION DE MOVILIDAD HUMANA, COMISION EPISCOPAL DE JUSTICIA Y SOLIDARIDAD, CONFERENCIA EPISCOPAL DE GUATEMALA

 

UNA IGLESIA SIN FRONTERAS, MADRE DE TODOS

La celebración anual del Día Nacional de las personas Migrantes y Refugiadas, tiene como tema central UNA IGLESIA SIN FRONTERAS, MADRE DE TODOS, en comunión con el Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015. Como Iglesia Católica de Guatemala y de la región Norte y Centroamérica, por décadas hemos celebrado el Día Nacional de las Personas Migrantes y Refugiadas. Este año no es la excepción y nuevamente motivamos a los estimados hermanos Arzobispos y Obispos, Sacerdotes, Religiosas y Religiosos, Catequistas, Laicos y Laicas comprometidos con el servicio Pastoral y con el anuncio de la Buena Nueva de Jesús, y a los hermanos y hermanas representantes de otras denominaciones religiosas, para que hagamos nuestras las palabras y exhortaciones del Santo Padre Francisco en favor de la comunidad Migrante y Refugiada.

El Papa Francisco reafirma en su Mensaje que, Jesús es el evangelizador por excelencia. Su solicitud especial por los más vulnerables y excluidos nos invita a todos y todas a cuidar a las personas más frágiles y a reconocer su rostro sufriente, sobre todo en las víctimas de las nuevas formas de pobreza y esclavitud1. Las personas migrantes (Niños, Niñas, Adolescentes, jóvenes; mujeres, víctimas de Trata y Tráfico de Personas, Trabajadores Agrícolas de temporada,) y refugiadas, como víctimas de la pobreza y de las nuevas formas de esclavitud, se enfrentan a un sistema migratorio hostil, perseguidor, castigador, y a un ambiente nada alentador en su deseo de buscar alternativas de vida en otros países, porque en el país natal se les ha negado vivir en condiciones mínimas de dignidad a ellos y sus familiares, por la ausencia de una práctica eficiente del bien común y del respeto a los derechos básicos como el Derecho al Trabajo, a la seguridad, a la Salud, etc.

Vemos con preocupación que los gobiernos de la región que involucran la emigración de personas (origen, tránsito, destino, retorno) no están asumiendo su rol con responsabilidad, al no incorporar en sus diálogos y estrategias, acciones que promuevan la seguridad humana para el migrante, lo cual pone en riesgo cada vez más su integridad y dignidad. Actualmente, el contexto y las realidades migratorias en la región, están demandando un abordaje integral de las migraciones, en el que el centro de las políticas sea las personas migrantes, solicitantes de Asilo, Refugiadas, apátridas, Victimas de Trata y Trafico, Trabajadores Agrícolas de temporada, mujeres, Niños, Niñas y Adolescentes.

Persiste nuestra demanda porque los países armonicen sus marcos normativos a nivel nacional, con estándares que integren los derechos humanos y los tratados e instrumentos internacionales ratificados, principalmente la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.

Un apropiado abordaje de la movilidad humana en todas sus aristas sigue siendo un reto. Los principios de fraternidad, solidaridad y hospitalidad han de marcar la ruta, para avanzar en temas de Derechos Humanos y protección a las personas migrantes y Refugiadas. Por ello, se hace necesario que en las migraciones sean visibilizadas todas las poblaciones en movilidad y que éstas sean reconocidas y tratadas como sujetas de derechos, independientemente de su situación y condición migratoria, así como reconocer los aportes de las personas en movilidad al desarrollo de los países y la región.

Recientemente, la Sección de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala, y Organizaciones Sociales, representadas en la Red Regional de Organizaciones Civiles para las Migraciones 2, manifestamos nuestras preocupaciones y demandas en temas tan importantes como Asilo y Apatridia; y al respecto, consideramos que es necesario garantizar el acceso al procedimiento para el reconocimiento de la condición de refugiado, en un contexto de alta violencia tal como se vive en El Salvador, Honduras y Guatemala, así como dar resoluciones rápidas a las solicitudes de protección internacional, dando cumplimiento a los plazos establecidos en la Ley. Trata y Tráfico de Personas, se hace necesario garantizar el principio de no devolución, así como la atención, protección e integración, y el acceso a la justicia y la reparación integral del daño a las víctimas de estos delitos. Respecto a la Protección Consular: Es urgente el fortalecimiento en formación, recursos humanos y financieros que permitan la verdadera protección consular de las personas migrantes y sus familiares.

Preocupan también, vacíos, abordajes inadecuados en otros temas importantes como: la Integración y la reinserción de las personas migrantes: Las personas y familias migrantes requieren de mayores oportunidades, políticas y programas encaminados a su integración local. De igual forma, el aumento significativo de personas y familias que están retornando a sus países de origen de manera voluntaria y no voluntaria, demandan una acción conjunta entre los países que deportan y los países receptores. Es necesario también que se incluyan a las personas refugiadas en los programas de integración, ya que existe una ausencia de políticas públicas de Estado para que las personas refugiadas puedan hacer efectivos sus derechos. Niñez y Adolescencia Migrante. Se debe garantizar el interés superior del niño en los procesos migratorios, eso incluye la determinación de su tutor. La niñez y adolescencia migrante no debe ser detenida, sino canalizada de forma inmediata hacia los sistemas de protección a la infancia. La repatriación no deber ser la medida sistemática. Es necesario fortalecer a los consulados para que sean capaces de identificar perfiles de niños, niñas y adolescentes con necesidades de atención y protección. Preocupa así mismo la permanencia de menores no acompañados en Estados Unidos en lugares no adecuados a su condición.

Queremos llamar la atención sobre algunos aspectos particulares:

a) La Regularización Migratoria: Se reconocen esfuerzos de algunos gobiernos en la implementación de procesos de regularización migratoria, sin embargo estos no necesariamente son accesibles a la población migrante por sus altos costos, requisitos extensos e inaccesibles, entre otros. Los procesos de regularización migratoria no son acordes a los perfiles de la población migrante.

b) La Seguridad y la criminalización: El incremento de la violencia en México, Guatemala, El Salvador y Honduras afecta directamente a las personas en movilidad humana y sus comunidades, no solo como causa de migración forzada sino porque se convierten en víctimas de delitos en tránsito o destino. Instamos a los Estados a promover acciones desde un enfoque de seguridad humana, ya que las personas están migrando en condiciones de desprotección.

Respecto al Plan de la Alianza para la Prosperidad: solicitamos a los Estados incorporar dentro de este Plan cláusulas de Derechos Humanos y escuchar y tomar en cuenta a las organizaciones sociales, así como la generación de mecanismos de monitoreo y evaluación de tal iniciativa.

Para promover el mandato de Nuestro Señor Jesucristo, de ser reconocido en los migrantes y en los desplazados, en los refugiados y en los exiliados, exhortamos a todas las personas de buena voluntad a incluir en la oración y la solidaridad a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiadas. Con Ocasión del Día Nacional de las Personas Migrantes y Refugiadas, hacemos un llamado a nuestras comunidades eclesiales, a que no nos gane la desconfianza, la apatía, la indiferencia y falta de solidaridad para nuestros hermanos y hermanas migrantes; a conocer los verdaderos motivos y circunstancias de persecución o de miseria de estas personas afectadas que llegan a nuestras comunidades. A acoger con respeto y solidaridad al extranjero necesitado, como bien lo expone el Santo Padre Francisco en su Mensaje por la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2015

Hacemos un llamado para:

1. Celebrar desde nuestra realidad, el Día Nacional de las Personas Migrantes y Refugiadas, a la luz de la fe y la caridad.
2. Hacer que la celebración del Día Nacional de las personas Migrantes y Refugiadas, sea una acción significativa en cada Arquidiócesis, Diócesis, Vicariatos, Parroquias y Comunidades Eclesiales.

3. Promover en el marco de esta conmemoración, acciones concretas de solidaridad y ayuda como lo son: la Recaudación de víveres, ropa, calzado y el aporte económico.

Que el Amor de la Sagrada Familia (Jesús, María y José), acompañe el caminar esperanzado de cada persona migrante y su familia, nos bendiga y anime a todos y todas.

Sección de Movilidad Humana, Comisión Episcopal de Justicia y Solidaridad Conferencia Episcopal de Guatemala.

Guatemala de la Asunción, agosto de 2015.

1 Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015. Diciembre 03 2014.

2 DOCUMENTO: “Aportes de la red Regional de Organizaciones Civiles para las Migraciones RROCM, y organizaciones de la sociedad civil ante el Diálogo del Grupo Regional de Consulta sobre Migración en el marco de la XX Conferencia Regional sobre Migración (CRM), 16 de Julio 2015, México D.F.