MIGRANTES Y REFUGIADOS, DON PARA VALORAR

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MENSAJE PARA VÍA CRUCIS DEL MIGRANTE 2017

“La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor”

Cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2017.

La Sección Pastoral de Movilidad Humana de la Comisión Episcopal de Justicia y Solidaridad de la Conferencia Episcopal de Guatemala, inspirada y motivada por los valores del evangelio encuentra en cada persona migrante y refugiada un don que ha de ser respetado y valorado. En ese sentido, a todas las personas de buena voluntad, a la opinión publica nacional e internacional:

MANIFESTAMOS LO SIGUIENTE:

1. Partimos del principio de que las migraciones han de ser planeadas, ordenadas, reguladas y seguras.

2. Que las personas en su derecho a no emigrar, han de encontrar todas las condiciones para gozar de una vida digna, pacifica y segura en sus lugares de origen.

3. Que las personas tienen derecho a migrar, sobre todo, cuando de salvar la vida se trata.

4. Que las personas, mas allá del estatus migratorio, han de gozar siempre de respeto a su dignidad en cualquier fase de la migración: origen, transito, destino y retorno.

5. Que para humanizar las migraciones se han de considerar varios factores:

• Hacer frente a un capitalismo sin ética, hambriento de riqueza, que desplaza el respeto a la naturaleza y la centralidad del ser humano.

• Cuestionar las causas primeras de los desplazamientos de personas a razón del hambre, pobreza y violencia. Urge la Ley de Desarrollo Rural Integral.

• Prevenir y denunciar cualquier forma de trata de personas en la ruta migratoria, sobre todo, garantizar el acompañamiento, restauración y sanación de las personas victimas y sobrevivientes.

• Cumplir y hacer cumplir las obligaciones internacionales contenidas en tratados, convenciones y protocolos. Hoy es una urgencia respetar los derechos al acceso al territorio, la no sanción por entrada irregular de refugiados, la no devolución, la no discriminación, y el acceso al debido proceso para garantizar la protección internacional.

• Contar con un marco jurídico que contenga en su letra y espíritu el respeto a la vida y dignidad de las personas migrantes y refugiadas. El Congreso del Estado agilice proceso para que la República de Guatemala cuente con la vigencia del nuevo Código Migratorio y la reforma de la Ley del Consejo Nacional para Migrantes de Guatemala – CONAMIGUA.

• Que las organizaciones internacionales y nacionales sigan sumando esfuerzos para garantizar la prevención de desplazamientos forzados, la ayuda humanitaria, la asesoría jurídica, y marcos legales integrales.

• No escatimar esfuerzos para contar con una Red Consular fortalecida que acompañe y proteja a las personas migrantes. El Ministerio de Relaciones Exteriores, registre, realice visitas in situ, acompañe y defienda en casos de abusos a derechos laborales a personas migrantes en programas temporales agrícolas en Canadá, Estados Unidos y México.

6. Como Sección de Movilidad Humana de la Comisión Episcopal de Justicia y Solidaridad de la Conferencia Episcopal de Guatemala, creemos necesaria una conversión en la percepción de las personas migrantes y refugiadas. No aceptamos discursos escuetos ni visiones miopes que criminalicen y que eviten toda muestra de acogida, hospitalidad y aceptación de la otra persona como un regalo.

7. Sostenemos firmemente lo que el Papa Francisco en su mensaje para esta cuaresma nos pide: reconocer en toda persona un don. Queremos reconocer en las personas migrantes toda clase de dones y bienes.

8. Rezamos por las Diócesis y Vicariatos Apostólicos, por todas las casas para migrantes, especialmente por todas aquellas personas de buena voluntad que con su bondad atienden de forma cercana y compasiva a migrantes en su vía dolorosa. Les animamos para que realicen el vía crucis y, en lo posible, un comunicado o mensaje por Iglesia local.

9. A las personas migrantes y refugiadas queremos decir, que en la Iglesia no hay fronteras, que nadie es extranjero y que hacemos los mejores esfuerzos para acompañarles.

10. Nos encomendamos a María Santísima, Madre del Señor Resucitado y madre nuestra, ella nos acompañe en el caminar hacia la patria eterna.

Pastoral de Movilidad Humana

Comisión Episcopal de Justicia y Solidaridad

Conferencia Episcopal de Guatemala

 

DOCUMENTO EN PDF: MENSAJE VIACRUCIS DEL MIGRANTE 2017