ORACION POR PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS

Rosa fresca del Tepeyac, florecida en el crudo invierno del Anáhuac, semilla de Evangelio en este Mundo Nuevo; Madre, Salud y Regazo de quienes a ti se acogen, Mujer peregrina llena de Dios, presurosa en las montañas de Judea y presente en las colinas y veredas de nuestra vida toda, atiende a nuestras suplicas.

Ayer te hiciste encontradiza ante Juan Diego, hoy te pedimos que vengas al encuentro de quienes han emprendido jornadas hacia la vida y habiendo dejado tierra, familia y hogar corren presurosos y desconcertados hacia el encuentro de una vida más digna. Señora y Niña Nuestra, intercede ante tu Hijo para que las correrías llenas de incertidumbre de los migrantes y los refugiados, se vean protegidas por la Providencia amorosa del Verdadero Dios por quien se vive.

Que tu corazón maternal alcance del Omnipotente la protección de quienes en camino experimentan la desolación, el abandono y los muchos peligros que les acechan. Que en medio da las dificultades, tu mensaje de amor y comprensión resuene lleno de esperanza en el corazón de quienes sufren las duras pruebas de la migración y el exilio, y que tus palabras confiadas, resuenen en sus corazones lastimados como signo de esperanza:

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?

¿No estás por ventura  en mi regazo? ¿No soy yo tu salud? ¿Qué más has de menester?

P. Miguel Álvarez, cs.