Palabras de Inauguración de Monseñor Mario Fiandri – Presidente de la Comisión Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala y Obispo de Petén

En nombre de la Conferencia de Obispos de Guatemala, en nombre de la Iglesia de Guatemala , quiero agradecerles de todo corazón lo que su presencia significa y en nombre de la Conferencia Episcopal de Guatemala, quiero reiterar la razón de este encuentro, de este Diálogo Regional.

La migración forzada es un problema y un problema grave y serio. Hablamos de migración forzada cuando se trata de migración motivada no por decisión personal o familiar, sino motivada por causas externas, la pobreza o pobreza extrema, la falta de oportunidades de un trabajo digno y últimamente se ha añadido a estas causas normales de la migración forzada también el clima de violencia de inseguridad intrafamiliar, local y nacional.

A nivel de datos, quisiera compartir con ustedes en lo que respecta a nuestra querida Guatemala, cada hora 14 guatemaltecos intentan irse a Estados Unidos, sacando números, a nivel anual, significa que más de 200 mil guatemaltecos intentan salir del país para ir a Estados Unidos, de estos, como el 40% regresan deportados. Por ejemplo, en lo que va de este año, en lo que respecta a nuestra Guatemala, han sido deportados ya 25 mil por vía terrestre y 40 mil por vía aérea, entre ellos drama dentro del drama, 379 niños y adolescentes no acompañados. Se calcula que millón y medio de guatemaltecos, viven en Estados Unidos, de los cuales casi 900 mil indocumentados, con todos los problemas y las consecuencias de esta situación. Frente a todo esto, no podemos cerrar los ojos y como Iglesia construimos el Reino de Dios partiendo del bienestar de todos en esta Tierra.

Estamos conscientes, como repetía el Papa Pablo VI, que todo lo que es humano nos interesa, interesa a la Iglesia, es importante para la Iglesia y debería ser importante para toda la persona. El problema migratorio no es solamente un problema político, económico, social, es ante todo un problema humano, es ante todo un problema moral y si es problema humano, si es un problema moral, nadie puede quedarse indiferente, nadie puede decir yo no sé, yo no puedo, nadie puede abandonar a los hermanos migrantes que la Iglesia considera entre la categoría más vulnerable de nuestra sociedad.

En ese sentido, hemos pensado oportuno este Diálogo de Alto Nivel sobre el tema de la Migración y en especial, recalcando en particular, la Búsqueda de un Camino para la Reunificación Familiar, en fin de cuenta detrás de cada persona migrante hay una familia, la separación forzada aumenta el drama humano de la migración.

Estamos preocupados por el éxito de las reformas migratorias de Estados Unidos, hacia dónde se dirigen la mayoría o casi la totalidad de migrantes guatemaltecos y centroamericanos, sobre todo el triángulo norte, Guatemala, El Salvador y Honduras. Ha pasado en el Congreso pero el Presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el señor Bohener ha asegurado que para este año no habrá reforma migratoria y quedará en el aire. Nos preocupa mucho, porque pensamos que quedan descubiertos la dignidad, el respeto, la seguridad, el trabajo de muchos migrantes. Pensamos que de esta forma quedan más vulnerables los miles de migrantes, en especial refiriéndonos a nuestro caso concreto de Guatemala.

No pedimos como Iglesia tomar decisiones en nombre de los Estados, no podemos y no queremos, pero si como Iglesia queremos ser una voz humanitaria, una voz solidaria, una voz moral a favor de todos los migrantes, si no lo hacemos seríamos como Caín que a propósito de su hermano Abel contestó a Dios: Acaso soy yo el responsable de mi hermano?, claro, yo soy el responsable de mi hermano, cada uno de nosotros tiene que ser responsable de su hermano migrante.

Madre Teresa de Calcuta, que dio su vida por los más pobres y sigue siendo un ejemplo y modelo de servicio, decía “lo que yo hago es simplemente lo que puedo” “el mundo es como un océano inmenso pero también el océano está hecho de gotas, yo simplemente pretendo ser una gota de agua limpia en el inmenso océano de este mundo”, eso debería ser también la tarea de cada uno de nosotros, intentar ser una gota de agua limpia en el océano de dolor, de sufrimiento, de derechos conculcados de vidas de migrantes.

En ese sentido, la razón de este Diálogo es sensibilizar, visibilizar el hecho y el problema de la migración forzada de miles de guatemaltecos, centroamericanos y en general de toda América, y al mismo tiempo, uniéndonos a todas las fuerzas de buena voluntad, empezando por los Estados que tienen la responsabilidad natural de velar por el bien de los ciudadanos, pero incluyendo también a todas las instituciones humanitarias, pedir a nivel regional, no solamente particular, lo mejor para nuestros migrantes, al Gobierno de Estados Unidos, no tanto como una exigencia pero sí recordándole un deber humanitario y solidario. Cuánto más poder tiene una persona o una institución, tanto más tiene que expresarlo en el servicio que presta a los más necesitados.

Hay una película sobre la guerra de Vietnan “Platoon”, note al final un soldado americano comenta con sus compañeros “a 300 metros de distancia, todo lo que se mueve, todo lo que se ve es un enemigo y en seguida le disparas, a 3 metros de distancia todo lo que se mueve, todo lo que se ve, tiene el rostro de tu hermano y solo tienes ganas de abrazarlo”, quisiera aplicar esto a todos nuestros hermanos y hermanas migrantes, desde lejos da miedo, puede parecer un peligro, visto de cerca son seres humanos como yo, como tú, como todos nosotros y solo dan ganas de abrazarlos, de acogerlos y de ayudarlos.

Retomo las palabras del que me ha precedido en este estrago, el Señor Skoog, ojalá este Diálogo de Alto Nivel a título Regional, pueda traducirse en acciones concretas de los gobiernos, instituciones, de cada uno de nosotros, que no sea solamente un diálogo, que sea acción.

Gracias a todos ustedes por haber aceptado nuestra invitación y por estar aquí y de antemano quisiera decirles, no sé cuánto hacemos como Iglesia pero siempre estamos presentes a su disposición en el servicio de los que lo necesitan. Gracias.