PALABRAS DE MONSEÑOR ALVARO RAMAZZINI

p1220033FORO REGIONAL DE MIGRACIÓN Y PAZ

Gracias por la Invitación y por la oportunidad de estar aquí con ustedes en esta mañana, porque para nosotros desde la Conferencia Episcopal, en la sección de Movilidad Humana, que así la llamamos, toda esta temática la hemos venido viviendo y experimentando desde hace años.

La Conferencia Episcopal de Guatemala, a través de la sección de Movilidad Humana, no hemos sido ajenos para nada en todo este tema.

Por eso gracias por la invitación y por la oportunidad.

Escuchando a quienes han hablado antes de mí, se me venían a mi cabeza dos ideas.

La primera. Cuando estuvimos hace años en Aparecida Brasil, en la quinta Conferencia General Episcopal de América Latina y del Caribe, uno de los ejes que orientó nuestra reflexión fue: analicemos a la luz de la palabra de Dios los signos de los tiempos. ¿Qué es lo que la realidad histórica que nos toca vivir nos dice desde el plan que Dios tiene sobre la humanidad?  ¿Cuál es el sentido profundo del desarrollo político, económico, social? Para que desde este plan de Dios sobre la humanidad, que es un plan seamos felices, vivamos en paz, nos amemos unos a otros, nos respetemos unos a otros

La segunda idea.  Se me vino a la cabeza la idea de las alcachofas, sí, porque ustedes saben que cuando uno se come una alcachofa, bueno aquí sería un alimento de lujo porque son muy caras, pues uno le va quitando una hoja y le va quitando otra hoja y así las hojitas hasta llegar al corazón de la alcachofa y lo más sabroso, para muchos, es el corazón de la alcachofa.

Yo pensaba entonces, esas hojitas de la alcachofa son los aspectos diversos que hemos escuchado: el aspecto económico, político, social, etc.  Muy interesante lo que nos decía el Padre Leonir, que ahora el tema es: acogemos o rechazamos. Me hago las preguntas ¿Cuál es el corazón de toda esta situación que tiene ahora estos aspectos, cientos, miles de menores no acompañados, las elecciones en Estados Unidos, pero también tendríamos que hablar de México y de Canadá. ¿Qué nos está diciendo todo esto que está sucediendo? Me atrevo a decir, me  atrevo a hacer una pregunta que nos pueda motivar. ¿Por qué estamos aquí esta mañana? ¿Qué es lo que realmente queremos? ¿Nos sentimos comprometidos en este tema? ¿Estamos aquí porque es un tema de moda o porque realmente tiene algo profundamente humano que decirnos?

Quiero referirme a una de las cinco P’s que decía Leonir: la Percepción. ¿Cuál es la percepción de la migración que se tiene en este momento, aquí en Guatemala, México, El Salvador, Estados Unidos, Canadá y la comunidad europea.

Cuando me encuentro en las comunidades de la diócesis, claro, la gente de las comunidades  de Huehuetenango, departamento altamente expulsor de migrantes hacia Estados Unidos, la percepción de la gente, cuando me cuentan que tienen familiares allá en Estados Unidos que les manda el dinero para ayudarse con lo básico..

¿Cuál es la percepción?, es decir, ¿Cuáles son los criterios para llegar a hacer una correcta interpretación del fenómeno? La percepción va a definir las acciones.

Considero que el corazón de todo esto que llamo crisis, porque estamos en una crisis, y tenemos los datos, es que en este momento, el planeta está experimentando una crisis, una muy profunda crisis de humanismo. Y fíjense que no digo crisis religiosa, digo crisis de humanismo. Y uno de los síntomas de esta crisis de humanismo es que pensadores que hablan de humanismo, no están siendo escuchados, no están siendo tomados en cuenta, porque hay indudablemente,  toda una política de comunicación social que está a favor de una cierta mentalidad. Hoy ustedes le pueden preguntar a cualquiera sobre lo que está pasando en los juegos olímpicos y se los van a decir, pero si se pregunta cuántos menores no acompañados están detenidos en los albergues de Estados Unidos, no lo van a decir. No es tema que interese.

Nos hemos olvidado realmente de que somos seres humanos, y para mí eso es muy grave. Una sociedad planetaria que olvide esto se expone a todo lo que está sucediendo. El tema se me hace mucho más serio y más comprometedor cuando hablamos de sociedades, que no se pueden definir cristianas y hay una separación Iglesia/Estado, como pasa en Estados Unidos, como pasa en México y aquí en Guatemala, pero que a un nivel popular nos definimos cristianos.

Entonces yo digo ¿Cómo es posible que si nos definimos cristianos, seamos indiferentes. El Papa Francisco, el año pasado mencionaba la globalización de la indiferencia. Que seamos indiferentes ante un fenómeno como el que vemos hoy y que nos preocupa, reaccionamos, se escriben artículos, se escriben columnas,  se habla de esto en la noticias, pero al final, parece que todo sigue igual y la palabra de Jesús cuando dice que los hijos de las tinieblas son más astutos que nosotros que somos hijos de la luz.

Esta es la reflexión que yo me hago. Una profunda crisis de humanismo, una profunda crisis de cristianismo en las comunidades o sociedades que se definen cristianas. Hay muchos cristianos, católicos y no católicos, y muchas personas no creyentes, agnósticas, ateas, que desde esa convicción de que somos seres humanos, se comprometen en estas causas.

Nos vamos a quedar así, como si fuera una utopía lejana o realmente nos vamos a comprometer. Cada quien lo puede hacer desde su propio nivel. Dar esperanza, acompañar a los migrantes, hacer alianzas, hacer entrar la percepción correcta y adecuada de lo que son las migraciones, las alianzas.

Creo que en este tema, los que estamos a favor del ser humano, y los que estamos a favor de los derechos del ser humano, tenemos que unirnos y tenemos que hacer una campaña de sensibilización para quienes no compartan nuestras ideas. No se trata aquí de ideologías, no se trata aquí de slogans, se trata de una humanidad que está poniendo en tela de juicio la misma experiencia y el mismo concepto de humanidad.

Mi palabra termina siendo una palabra de ánimo, es decir, el trigo crece junto con la cizaña, pero al final el trigo será lo que domine. ¿Nos tocará a nosotros un tiempo de cizaña más que de trigo? Aparentemente sí. ¿Estamos entonces en qué tiempo y qué vamos a hacer? Sembradores de trigo o por nuestra indiferencia sembradores de cizaña?

Gracias por su atención.

Discurso dado oralmente por Monseñor Álvaro Ramazzini.
Puesto por escrito por Juan Luis Carbajal.
Secretario Ejecutivo
Pastoral de Movilidad Humana